Rebeca Atencia
136 chimpancés dependen de los cuidados veterinarios de Rebeca Atencia en el centro de recuperación de Tchimpounga ubicado en la República de Congo-Brazzaville.

Las decomisaciones de bebes chimpancés se multiplicaron en los últimos años y las instalaciones se saturaron rápidamente. En esta situación dramática llegó Rebeca tras
el interés que el Instituto Jane Goodall mostró por ella tras pasar por el proyecto HELP Congo donde estuvo colaborando en la reintroducción de chimpancés en la selva.
"Cuando se observa al chimpancé en estado salvaje (dice la veterinaria gallega) te das rápidamente cuenta de todas las carencias que este animal puede encontrar en cautividad, incluso en las mejores instalaciones del mundo".
Rebeca comenta que no hay que olvidar dos cosas del proyecto de Tchimpounga. La primera es que gracias a este proyecto estos chimpancés siguen sencillamente vivos y con alguna posibilidad todavía. La segunda es que, como todos los proyectos, el nuestro ha sufrido una evolución desde sus orígenes y ahora solo tenemos una idea metida en la cabeza y el corazón, que no es otra que la de reintroducir a la mayor cantidad posible de estos seres a la selva de Congo.
La jornada de Rebeca comienza al amanecer. Su vivienda está ubicada en el medio de todas las instalaciones de chimpancés. El desayuno es compartido con los numerosos animales que pululan por allí; tres gatos, un mono, varias crías de chimpancé a las que tiene que vigilar muy de cerca y una cibeta. Todos juegan entre sí y se divierten correteando entre los pies de la veterinaria mientras toma su café.

Además de los servicios veterinarios Rebeca desempeña las funciones como directora del centro. Esto implica multiplicarse por diez y resolver situaciones de lo más dispar, como pueden ser construcción y reparación de instalaciones, mercados con los habitantes de la Reserva para la compra de la comida de los chimpancés, salarios y trato de la numerosa plantilla de trabajadores (más de 50), decisiones logísticas y propuestas de futuro. Esto último es lo que más le entusiasma a Rebeca, las posibilidades de futuro que están llamando a la puerta hace ya algún tiempo.
Ya han comenzado los primeros trabajos al respecto. Uno de ellos ha sido de gran magnitud. Los 136 chimpancés fueron anestesiados por Rebeca para obtener material genético de cada individuo y poderlo tener identificado de cara a la reintroducción. Es necesario saber quien es quien y no cometer equivocaciones. Los chimpancés reintroducidos deberán ser genéticamente del mismo grupo que los chimpancés salvajes de Congo y no deberán portar enfermedades extrañas.
El año que viene será el momento en el que muchos individuos serán puestos en semilibertad en unas islas situadas no muy lejos del centro de recuperación, justo al borde de la reserva de Tchimpounga. Estas islas están rodeadas por las aguas del río Kouilu y densamente pobladas por una rica vegetación tropical.

El trabajo que le espera a Rebeca y todo el equipo será colosal en los próximos meses, pero la puesta en libertad de esos chimpancés recompensará todo lo demás.
Rebeca siempre aprovecha los artículos como este para hacer una advertencia: "España es uno de los grandes importadores de madera tropical, mucha de ella proviene del país donde trabajo; Congo. Para mí la única madera certificada que puede ser posible es la que venga de plantación. La selva no es una fábrica ni da abasto para comercializar a gran escala sus recursos sin afectar a la vida que hay en su interior. Los árboles más buscados por las madereras son los más grandes, justo los que producen más frutas y tienen una gran capacidad reproductiva. Si los españoles no paramos de importar madera de estas selvas todo empezará a ser irreversible en poco tiempo".